
Este artículo se ha ido retrasando en el tiempo debido a su complejidad. La intención es ser un texto descriptivo que trate de expresar algunas realidades de la Brujería Moderna. Las interpretaciones (a favor o en contra) son cosa del lector. Si ha leído el artículo previo de brujería moderna – historia, podrá ver algunas circunstancias generales y conocidas sobre el desarrollo de esta rama pagana. Quizás pueda tener una perspectiva de por qué en la actualidad existen tantas aparentes discrepancias entre unos practicantes y otros.
Hay centenares de artículos por toda la red con introducciones a este tema. Pero pocos (o ninguno) ahonda más allá. Es posible que desde perspectivas (tradicionalistas) no cuadre este artículo en el blog y le esté produciendo dolor de estómago por acidez o por risa. Aquí es necesario anticipar que, aunque nos reservamos la opinión concreta sobre el papel actual de la Brujería Moderna, los editores del blog tenemos un punto de vista diferente porque examinamos el tema desde los ojos del Viejo Oficio, encontrado tanto similitudes como profundas diferencias, y no desde el punto de vista neopagano, más reducido.
La Brujería Moderna ha experimentado un crecimiento abrumador en estas décadas. Por ejemplo, unas cifras encontradas on-line hablan de 408.000 practicantes en EEUU, año 2001 (1). Un número que es simple referencia (a falta de datos más actualizados) y sin contar con países de otros continentes, como Europa y Australia, así como el crecimiento (sobre todo, a partir del año 2000) en los países de habla hispana, imposible de cuantificar.
Una expansión hacia el “gran público” puede (y de hecho, en este caso lleva) pareja la tendencia a homogeneizar conceptos por el intento de hacerlos accesibles a la masa, o incluso, para conseguir una “buena imagen” frente a la opinión pública, simplificando. Aquí entra la paradoja fundamental de las varias que hay en este tema: es un sendero religioso de carácter mistérico e iniciático, es decir, basado en último término en la relación personal y la experiencia directa del practicante con los Dioses, que toma la responsabilidad de ser sacerdote/sacerdotisa de los Antiguos, así como en una serie de conocimientos que sólo se transmiten del iniciador al iniciado de forma oral en su proceso de aprendizaje. Pero sin embargo… los conceptos parecen ser estándar y (paradoja!) de aparente dominio público, tanto para paganos de otros senderos como para no paganos.
Las prácticas y las creencias difieren mucho entre los practicantes individuales y entre las distintas tradiciones existentes hoy día. Tanto que en algunos casos, el único parecido razonable es el empleo del término estándar Wicca como nombre, aún cuando de una forma objetiva casi podría hablarse en la base de religiones diferentes.
Así que, ¿por dónde empezamos?
Diferencia primaria: Wicca Tradicional vs. Comunidad Ecléctica. Las formas tradicionales de Wicca (que implican la línea gardneriana como otras derivadas directas) son aquellas que comparten creencias y prácticas que conectan con las enseñanzas de New Forest. Este conjunto de tradiciones son conocidas como Wicca Tradicional o internacionalmente como BTW (British Traditional Wicca). Estas tradiciones se consideran una rama más de brujería europea, con sus particularidades específicas.
En la Comunidad Ecléctica, hay tradiciones (y autores) para todos los gustos. Por la serie de circunstancias mencionadas en el post previo comentado, se ha desarrollado todo un movimiento a partir de las fuentes publicadas, dando paso a una Wicca estándar (o Neo-Wicca) que en algunos casos es una mera imitación de la brujería; o en otros, está muy lejos de cualquier parecido y más bien es un sistema con unas reglas sencillas, que sirve de amplio marco para trabajar indistintamente con cualquier panteón de Dioses de toda Europa.
Brujería europea y New Forest. La fuente de polémica de todos estos años respecto a la Wicca se puede resumir fácilmente: la dificultad para delimitar y separar los conocimientos originales de New Forest de las aportaciones realizadas por Gerald Gardner al exponer su tradición. Hay muchos estudios (y en la sección de “brujería moderna” puede encontrar varios artículos al respecto) sobre la identificación de las fuentes, tanto literarias, del folklore brujeril europeo en general, como de la Tradición Esotérica Occidental. También son conocidas las aportaciones de Doreen Valiente y la reestructuración que realizó de algunos textos, especialmente la Carga de la Diosa, principal documento que expone las bases teológicas de la brujería moderna.
La realidad evidente, pero olvidada a conciencia, es que Gardner (a mal o a bien) pretendía hacer pública y renacer la práctica de la brujería, “por el miedo a que ésta desapareciera” según sus propias explicaciones.
Por el camino en el desarrollo y expansión de este sendero, en la creación de grupos y asociaciones legales, se ha corrido un tupido (¿estúpido?) velo sobre la Wicca para definirla por entero como una nueva religión producto del ‘viejo Gardner’, y por tanto obtener licencia para cambiarla al antojo y gusto de cada autor, o acorde a los nuevos movimientos sociales ecologistas y feministas.
También hay otros autores que han expuesto estos conocimientos, contemporáneos de Gardner, pero que no tuvieron que añadir nada porque sus fuentes tradicionales eran otras. Un ejemplo, entre otros (ver ‘Tradiciones de Brujería Tradicional‘) es el autor Robert Cochrane, que propagó prácticas brujeriles tradicionales a través de su grupo Clan de Tubal Caín.
En definitiva, el Arte no es una invención de Gerald Gardner sino que ha existido y lo seguirá haciendo de forma independiente a sus aportaciones.
Puede decirse que la Brujería Europea Tradicional goza de buena salud, a pesar de todo. Moviéndose entre los Mundos, pues los viejos del Viejo Oficio se mantienen ajenos a los paganismos modernos; y los paganos modernos, en muchas ocasiones, tiñen su perspectiva con el mismo halo de leyenda que se le ha atribuído, o vuelven la mirada negando su existencia. Los desterrados hijos de Eva…
Dentro de la Brujería Europea Tradicional, hay multitud de tradiciones muy diferentes. Y cada ‘Crafter’, actualmente tiene una definición distinta dependiendo de la tradición en que se enmarque.
Para algunos, el Oficio es trabajar con las fuerzas naturales y son conocimientos no-teístas en absoluto. Para otras corrientes (la línea que nos interesa ahora) lo que se denomina “Brujería” son las creencias autóctonas indígenas, la actual confluencia del culto pagano a los viejos Dioses brujeriles y espíritus de Europa Occidental con las artes chamánicas autóctonas de la Europa arcaica (Robin Artisson, Cochrane, Nigel Jackson).
Con unas estructuras rituales, teológicas, filosóficas y mito-poéticas que siguen estando vivas, alejadas del Neopaganismo comercial y alejadas de las distorsiones populares folklóricas sobre las brujas.
Otro punto conflictivo es la consideración hacia las diversas formas de Wicca por parte de las corrientes de Brujería Tradicional. Algunos crafters opinan que en su conjunto, es una línea aparte y diferente por las adiciones de conocimientos esotéricos. Otros, sí consideran la Wicca Tradicional como otra rama de brujería, con sus particularidades y/o limitaciones.
¿Qué es la Wicca?. En sus formas tradicionales, la Wicca es una rama que constituye un ‘renacimiento’ de brujería, con una serie de conocimientos y prácticas específicas derivados principalmente del grupo tradicional de brujas de New Forest y de las aportaciones del autor Gerald Gardner con diversas fuentes que incluyen la Tradición Esotérica Occidental (para los rituales), folklore brujeril europeo y fuentes literarias.
En las ramas no-tradicionales, las prácticas y creencias son mucho más variadas, con la diferencia común y principal que no se enfocan necesariamente en la veneración a los Dioses de la brujería, sino que es un marco global para la veneración general a Dioses diversos de toda Europa y el Mediterráneo.
Para más detalles concretos, consultar el artículo en wikipedia sobre Wicca.
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